"Quiero un flamenco emotivo y sarcástico para mi suegro Hilario. Es un cazador de Valdemoro-Sierra, experto en paellas y amante de la cerveza. Su mujer y yo tenemos caracteres fuertes y nos aguanta..."
Con los suegros hay varios niveles. Está el nivel cordial, el nivel confianza y el nivel en que ya te guardan croquetas. Si estás del lado bueno de la historia, una canción personalizada tiene bastante sentido.
Sirve para agradecer, homenajear o simplemente reconocer que esa persona se ha ganado mucho más que un regalo correcto. Habla de anécdotas compartidas, de sus aficiones y de esa manera muy suya de estar en la familia.
Tú nos pasas las historias y nosotros lo convertimos en una canción con respeto, humor medido y bastante más personalidad que otra botella envuelta deprisa.
Un regalo para decir gracias, reconocer lo vivido y no sonar a compromiso de sobremesa.
Metemos aficiones, anécdotas, bromas familiares y todo eso que hace que la canción no pueda colarse en otra casa.
Te llega preparada para regalarla en una comida, un cumpleaños o ese momento en que apetece tener buen gusto y además demostrarlo.
Funciona muy bien cuando quieres celebrar su historia sin ponerte pomposo y sin recurrir al regalo que ya le han hecho tres veces.
Si quieres reconocer su apoyo, su paciencia o sus historias sin montar un discurso raro, esta opción resuelve bastante bien el asunto.
Creo que mi suegro no se esperaba un regalo así... pero le encantó.
Tony
YERNO AGRADECIDO
Nos cuentas cómo es, qué le gusta y qué historias no pueden faltar. Nosotros montamos el regalo para que suene a él y no a un gesto genérico.
Aficiones, anécdotas, motes y esas escenas familiares que lo retratan mejor que cualquier biografía seria.
Construimos una canción agradecida, divertida o entrañable según encaje mejor con su manera de estar en el mundo.
Te llega lista para regalarla, sonar en la celebración y dejar claro que este detalle venía bastante mejor pensado de lo habitual.
Pídela y convierte ese agradecimiento en una canción personalizada para tu suegro con historias, respeto y el punto de humor justo para que el regalo entre solo.